UNO SE VA y parece que no está;
flor de una
sola mañana
hasta que su
calor desaparece
en pico
vuelto al rocío.
La
palabra en ecos se desvanece
y
en oídos se aquilata
asustando
en susurro sus agonías
que
a todo imprime sentido.
La
flor cae sobre el suelo
pero
su aroma por su nombre queda
en
labios esculpidos;
fronteras del
Uno también pasan.
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